Flashbacks y recuerdos intrusivos: por qué aparecen y cómo manejarlos

mujer con recuerdos intrusivos o flashbacks por trauma

En este artículo hablaremos sobre:

Si un olor, una frase o un lugar te han arrastrado de golpe a un recuerdo doloroso —como si estuviera pasando otra vez—, sé que asusta. Muchas personas nos cuentan que en esos momentos sienten que “pierden el control”, que el cuerpo decide por ellas. Si te ocurre, no estás sola ni “rota”.

Los flashbacks y los recuerdos intrusivos son una forma en que tu sistema nervioso intenta protegerte y terminar de procesar algo que fue demasiado.

Aquí te acompaño, con un lenguaje claro y sin juicios, a entender por qué aparecen, qué puedes hacer en el momento, y cómo podemos trabajarlo juntas en terapia para que recuperes sensación de seguridad.

¿Qué son los flashbacks y los recuerdos intrusivos?

Un recuerdo intrusivo es cuando una imagen, pensamiento o sensación aparece sin buscarlo y te genera malestar.

Un flashback es más intenso: por unos segundos o minutos, tu cuerpo reacciona como si el peligro hubiese vuelto; puede haber taquicardia, sudor, temblor, visión en túnel o mente en blanco. A veces ocurre despierta, a veces durante el sueño (pesadillas).

Nada de esto habla de debilidad. Habla de un sistema que sobrevivió como pudo y ahora necesita ayuda y tiempo para reorganizarse.

¿Por qué aparecen? 

Cuando algo te desborda, la parte del cerebro que detecta peligro (amígdala) graba con fuerza señales del momento: olores, sonidos, posturas, luces. Al mismo tiempo, las áreas que ponen fecha y contexto (como el hipocampo) pueden saturarse. Años después, un detalle inocuo —un perfume, una puerta que se cierra, el tono de una voz— enciende la alarma.

El cuerpo no pregunta: activa lucha, huida o congelación. Esto no significa que estés atrapada en el pasado. Significa que tu sistema necesita aprender que “ahora es ahora” y que tú sí mandas.

Pista compasiva: si alguna parte de ti piensa “ya debería estar bien”, recuerda: no es una carrera. Es un proceso de reaprendizaje del cuerpo.

¿Cómo se sienten en el día a día? 

En consulta, nos dicen cosas como: “me cayó encima la misma escena”, “olí algo y se me cerró el pecho”, “me vi desde fuera y no podía moverme”, “me desperté con una película en la cabeza”.

También puede aparecer irritabilidad, ganas de escapar, quedarse “congelada”, o una tristeza muy rápida que no entiendes. Poner nombre a esto no lo empeora: te da margen.

Disparadores (triggers): identificar sin culparte

No todos los disparadores son obvios. Algunos son sensoriales (olor, textura, luces), otros relacionales (un gesto, un silencio), otros internos (cansancio, hambre, estrés).

Llevar un registro amable durante una o dos semanas (qué ocurrió justo antes, dónde estabas, cómo estaba tu cuerpo) te ayuda a prever y a llegar mejor equipada. No buscamos evitar el mundo, sino sumar recursos para elegir qué te conviene.

6 estrategias para manejar flashbacks y recuerdos intrusivos

No tienes que hacerlas todas ni perfecto. El objetivo no es “borrar el recuerdo”, sino volver al presente con seguridad. Elige dos y repítelas a diario, también cuando estés en calma; así estarán disponibles cuando las necesites.

1) Orientate al aquí y ahora (contexto primero)

Ponlo en palabras: “Esto es un flashback/una intrusión. Ahora estoy a salvo.”

Di en voz baja fecha, hora y lugar y nombra tres detalles del entorno (colores, texturas, temperatura). Este “poner contexto” ayuda a que el cerebro actualice la información.

2) Respiración con exhalación más larga (3-6 o 4-7-8)

Inhala por la nariz contando 3–4, exhala por la boca 6–8. La exhalación larga activa circuitos de calma.

Hazlo 2–3 minutos. Si marea, baja el ritmo o prueba solo con exhalaciones lentas.

3) Grounding sensorial 5-4-3-2-1 (entra por los sentidos)

Mira 5 cosas, toca 4, escucha 3 sonidos, huele 2 aromas, saborea 1 cosa. Despacio. Si te satura, reduce a 3-2-1. La atención a sensaciones presentes compite con la memoria traumática.

4) Anclajes portátiles (tu kit de seguridad)

Lleva contigo un objeto (piedra lisa, llavero con textura), un aroma que te guste o algo tibio para beber. Cuando notes el inicio del pico, sostén, huele o bebe con atención plena. Es un recordatorio corporal de “estoy aquí”.

5) Movimiento regulador (saca la energía con suavidad)

Balanceo suave, presionar palmas una contra otra, estirar cuello y hombros, caminar despacio. Ritmo lento y continuo: no buscamos cansarte, sino descargar y volver al cuerpo.

6) Autodiálogo que sostiene (tu voz importa)

Cambia “tiene que parar ya” por frases ancla: “Es incómodo, pero manejable”, “Puedo bajar un punto”, “Ahora mismo estoy a salvo”.

Háblate como hablarías a tu mejor amiga.

Un tip que funciona: practica estas herramientas cuando no estés activada. Así creas “memoria muscular” y, en un pico, te saldrán casi solas.

Después del episodio: cuidar el “rebote”

Tras un flashback es habitual quedar cansada o con “resaca emocional”. No te exijas rendimiento inmediato. Toma agua, come algo sencillo, reduce pantallas, date un microdescanso (5–10 min).

Si puedes, anota dos líneas: “qué lo activó / qué me ayudó”. Eso ya es aprendizaje.

¿Cuándo conviene pedir ayuda profesional?

Si las intrusiones o los flashbacks persisten, te asustan o dificultan dormir, estudiar, trabajar o relacionarte; si aparecen junto con disociación (sentirte fuera de ti), uso de sustancias para “amortiguar”, o pensamientos de autolesión, es momento de consultar.

Pedir ayuda no te quita valor: es un acto de cuidado y coraje.

Cómo lo trabajamos juntas en Psicología Nakama

Nuestro enfoque es seguro y gradual:

  1. Psicoeducación y regulación. Entender lo que te pasa baja la culpa y el miedo. Construimos un plan de recursos (respiración, grounding, anclajes, límites y rutinas que calman).
  2. Reprocesamiento cuando tu sistema está más estable: EMDR o TCC centrada en trauma (exposición gradual y segura, reestructuración de creencias de culpa/peligro, habilidades para el día a día).
  3. Integración y prevención de recaídas. Cerramos ciclos, reforzamos apoyos y practicamos qué hacer ante futuros disparadores.


No forzamos recuerdos ni escenas; trabajamos a tu ritmo.

El objetivo no es olvidar, sino integrar para que el pasado deje de dirigir tu presente.

Un inicio pequeño para hoy

  • Elige dos estrategias (por ejemplo, orientación al presente y respiración 3-6).
  • Practícalas dos veces al día durante 7 días (2–3 minutos).
  • Escribe en una nota corta: “Lo que me activa / Lo que me ayuda”.

Ese es tu plan de base. Pequeño, sostenible, tuyo.

En Psicología Nakama nos tienes para ayudarte con todo el proceso. NO te lo pienses más y agenda tu cita con nosotras

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