Si sientes que, por más que lo intentas, el pasado sigue tirando de ti —flashbacks, hipervigilancia, bloqueo emocional, pesadillas—, quizá te preguntes si hay una forma de sanar sin revivirlo todo ni volver a desbordarte.
El enfoque EMDR (Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares) nació precisamente para eso: ayudar al cerebro a terminar de procesar experiencias abrumadoras, con seguridad y a tu ritmo.
En esta guía te contamos, de forma cercana y profesional, en qué consiste, cómo es el proceso paso a paso, qué resultados solemos ver y cómo trabajamos en la consulta para que te sientas acompañada en todo momento.
¿Qué es EMDR y por qué puede ayudarte?
EMDR es un abordaje psicoterapéutico centrado en el sistema de procesamiento de la información del cerebro.
Cuando vivimos algo que nos supera, esa información puede quedar “atascada” (imágenes, emociones, creencias, sensaciones corporales) y reaparecer como síntomas: intrusiones, alerta constante, evitación, embotamiento.
EMDR facilita que el cerebro reintegre esos recuerdos con nuevas conexiones más adaptativas, de forma que pierdan intensidad y dejen de dirigir tu presente.
EMDR no busca borrar lo ocurrido, sino que, al recordarlo, deje de doler como antes y puedas pensarlo con distancia y calma.
¿Qué se hace en una terapia EMDR?
En Psicología Nakama trabajamos con un protocolo por fases, siempre adaptado a tu historia y a tu ventana de tolerancia.
El objetivo es seguridad primero, reprocesamiento después.
- 1) Historia y plan de tratamiento
Te escuchamos con respeto, mapeamos síntomas y disparadores, identificamos apoyos y definen los objetivos. No hace falta contar todos los detalles: buscamos puntos de anclaje (escenas, creencias o sensaciones) que hoy te siguen afectando. - 2) Preparación y recursos
Antes de tocar recuerdos difíciles, construimos recursos de regulación: respiración con exhalación larga, grounding, lugar seguro, anclajes sensoriales, límites y red de apoyo. Esta fase es la base para que todo lo demás sea seguro y sostenible. - 3) Evaluación del recuerdo
Elegimos un recuerdo diana (o una sensación/creencia si el recuerdo no está claro) y lo definimos con sus elementos: imagen, emoción, sensación corporal y creencia negativa (“no valgo”, “no estoy a salvo”). También acordamos la creencia positiva que deseamos instalar (“estoy a salvo ahora”, “tengo valor”). - 4) Desensibilización (reprocesamiento)
Comienza el trabajo con estimulación bilateral: movimientos oculares guiados, toques alternos (tapping) o sonidos izquierda–derecha. Tu mente asocia libremente; van apareciendo fragmentos de memoria, emociones y sensaciones que el cerebro reorganiza.
La terapeuta acompaña, regula el ritmo y comprueba tu nivel de activación para no sobrepasar tu ventana. - 5) Instalación
Cuando baja la perturbación, fortalecemos la creencia positiva elegida, asociándola al recuerdo ya desactivado. - 6) Escaneo corporal
Revisamos el cuerpo para detectar restos de tensión o malestar. Si aparece algo, se integra con un poco más de estimulación bilateral. - 7) Cierre
Cerramos la sesión con estabilidad: técnicas de regulación, resumen de avances, pautas para la semana. Si quedara activación, la dejamos en un contenedor seguro y volvemos a recursos. - 8) Reevaluación
En la siguiente sesión, revisamos cómo te has sentido, si el cambio se mantiene y qué diana trabajar a continuación. El plan es flexible: prioriza tu seguridad y tus objetivos.
¿Cómo se siente una sesión de EMDR?
Cada persona es distinta, pero muchas describen una sensación de flujo: al principio aparecen imágenes o sensaciones intensas que se mueven y cambian de forma; después llega alivio, claridad o cansancio agradable.
A veces hay un “clic”: lo que antes era una certeza (“fue mi culpa”, “no puedo con esto”) pierde fuerza y aparece una perspectiva nueva.
Durante todo el proceso, tu terapeuta te guía y regula el ritmo. Si algo se vuelve demasiado, paramos, volvemos a recursos y retomamos cuando el sistema esté listo.
¿Cuánto dura un tratamiento con EMDR?
Depende de varios factores: si se trata de un evento puntual o de una historia más compleja y repetida, del apoyo actual, del nivel de activación y de tus objetivos.
En traumas puntuales, el número de sesiones suele ser menor; en traumas complejos trabajamos más tiempo en estabilización, límites y vínculo terapéutico, y avanzamos por capas. Lo importante no es la prisa, sino no re-traumatizar y consolidar cambios reales.
Resultados que solemos observar
- Disminución de intrusiones, flashbacks y pesadillas.
- Bajada de hipervigilancia y sobresaltos; más capacidad de relajarte.
- Cambios en las creencias: de “no estoy a salvo / es mi culpa” a “ahora sí estoy a salvo / hice lo que pude”.
- Más espacio para sentir sin desbordarte (menos bloqueo emocional).
- Mejoras corporales: sueño más reparador, menos tensión mandibular o molestias digestivas.
- Mayor libertad para elegir (menos evitación, más presencia en tus relaciones).
No son “milagros” ni ocurren igual para todas, pero cuando el cerebro integra, la vida diaria se aligera.
EMDR, ¿es para mí?
EMDR puede ser útil en TEPT, traumas interpersonales, traumas de desarrollo, duelos complicados, fobias, ansiedad y dolor vinculado a experiencias difíciles.
Si hay disociación significativa o activación muy alta, adaptamos el trabajo: más tiempo en recursos, ritmos cortos, enfoque por partes/estados y coordinación (si procede) con psiquiatría/medicina.
En situaciones de inestabilidad aguda (riesgo para ti o para otras personas), primero priorizamos seguridad: estabilización, red de apoyo y plan de crisis.
¿Qué puedo sentir después de las sesiones de EMDR?
Es común notar cansancio, sueños más vívidos un par de noches o emociones que suben y bajan. Recomendamos:
- Hidratación, comida amable y una rutina suave tras la sesión.
- Reducir pantallas esa noche y dormir con señales de seguridad (oscuridad agradable, temperatura fresca, aroma familiar).
- Usar tus anclajes si algo te activa (respiración 3–6 o 4–7–8, grounding 5-4-3-2-1, objeto con textura, infusión tibia).
Si algo te preocupa, lo hablamos en la siguiente sesión o nos escribes según lo acordado.
Cómo trabajamos EMDR en Psicología Nakama
- Vínculo y consentimiento informado: explicamos el proceso, resolvemos dudas y decidimos juntas el plan.
- Seguridad primero: priorizamos estabilización y habilidades de regulación. Sin base, no hay reposo profundo.
- Ritmo y titulación: avanzamos por dosis manejables. Preferimos progreso constante a grandes empujones que te dejen exhausta.
- Integración: cerramos cada ciclo con herramientas para tu día a día y plan de prevención de recaídas.
- Coordinación: si hace falta, trabajamos con tu médica/o de familia o psiquiatría. Desde el blog no pautamos medicación; te acompañamos a tomar decisiones informadas.
Si te resuena, no tienes que poder sola. Nuestro trabajo es acompañarte para que el pasado pierda peso y el presente vuelva a sentirse seguro.
Próximos pasos
- Lee sobre Síntomas del trauma, Flashbacks y Hipervigilancia para entender tus patrones.
- Practica durante una semana dos recursos de regulación (respiración con exhalación larga + grounding sensorial).
- Reserva tu sesión: en el primer encuentro clarificamos objetivos y acordamos juntas el plan de trabajo con EMDR.

